Anónimos amenazantes

Voy bien vestido y llevo una carpeta conmigo. Elijo un edificio al azar y el elegido es uno de cuatro plantas. Llamo a los ocho timbres de las dos primeras plantas (¡Muy bien adivinado, listillos! cuatro por planta). Tardan en contestarme pero al final alguien dice "diga" y yo digo "correo comercial". Me abren. Siempre me sorprende esa facilidad con que la gente abre las puertas, como si "correo comercial" fuera su hijo o su cónyuge (¿vosotros hacéis igual? pues no es una actitud demasiado inteligente). Con el ascensor llego al último piso, allá donde no he llamado y por lo tanto no se me espera. Le doy al timbre de la primera puerta que me encuentro al salir. Cruzo los dedos para que no abran, pero abren, eso sí, con la cadena puesta (¡bien hecho!) Es un parado, o esa pinta me hace lo poco que veo. "¿Qué desea?" "Soy de Telefónica y vengo a hacerle una oferta que no podrá rechazar" "No estoy interesado" "Entonces no le molesto más". Mi poca insistencia debería hacerle sospechar, pero me da igual. Probablemente se sienta triunfador: "me he desecho de un pesado en un segundo". Llamo a otro timbre y por suerte esta vez no contestan. Saco de la carpeta el papel amenazante que he armado con letras de periódico y lo deslizo debajo de la puerta. El edificio es tan viejo y la puerta tan cochambrosa que se pueden pasar papeles por debajo ¡Que suerte!. Y en el papel se puede leer con letras de imprenta: VAS A MORIR


Y me voy feliz con la satisfacción del deber cumplido. Sí, pienso en la angustia de la persona que vive en esa casa cuando llegue y se encuentre un papel en el suelo. Le dará la vuelta (que lo pasé del revés) y leerá que va a morir. Me encantaría vivir ese momento. Pero entonces empiezo a angustiarme precisamente por eso, por no poder vivirlo. ¿Gritará de terror? ¿No le dará más importancia y pensará que es cosas de críos? ¿Rápidamente pensará en algún posible culpable? Y aparte de eso ¿Quién será la persona que lo lea? ¿Varón? ¿Mujer? ¿Joven? ¿Anciano? Tal es la angustia que siento al saber que jamás tendré respuestas a estas preguntas que me dan ganas de volver al edificio y rescatar el papel, pero sé que no hay manera humana de hacerlo sin derribar la puerta.

Ya sólo una pregunta más, ésta para vosotros ¿Cuántos días creéis que me durará esta angustia?

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