Bajar a la zona de vías (primera parte)

Aguardaba la llegada del metro en la estación de no os importa y para hacer más entretenida la espera leía una novela sobre gente normal, ya que las novelas sobre sociópatas me aburren pues me resultan del todo previsibles; siempre sé que va a hacer el sociópata: lo mismo que haría yo. Enfrascado estaba en mi novela cuando me ha asustado por su volumen exagerado un mensaje por megafonía que decía:

ESTÁ TOTALMENTE PROHIBIDO BAJAR A LA ZONA DE VÍAS

Y entonces ha sucedido. En la vida se me habría ocurrido bajar a la zona de vías, pero en el momento exacto  de saber que estaba prohibido, me han entrado unas irrefrenables y obsesivas ganas de bajar a las vías. Es mi naturaleza sociópata. 

Así que he mirado el panel que indica los minutos que quedan para que llegue el próximo metro e indicaba tres minutos y unos pocos segundos para el de dirección Vall d'Hebrón (es que en la estación de Maragall el andén es central y, por lo tanto, hay dos zonas de vías, pero yo quería bajar a la de mi dirección).

"Tres minutos, Edmundo, me he dicho, o bajas ya o el tiempo se te echa encima..."




... pero al final no me he decidido porque realmente no sabía como hacerlo ni que haría una vez abajo, una cosa de este calibre hay que planificarla antes, así que he decidido dejarlo para otro día, que por eso he puesto en el título 'primera parte' porque habrá una "segunda parte" en pocos días. Y os juro, como me llamo Edmundo Kemper, bueno ya me entendéis, que es un nombre falso, pero os juro, como me llamo Edmundo Kemper, que yo bajo a la zona de vías. 

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