Es una vez por mes, pero nunca el mismo día para no dar pistas. Nada peor que seguir una pauta para ser capturado, aunque suelo hacerlo a primeros de mes, para sacármelo de encima cuanto antes, pero una vez, un enero, como hacia frío lo fui dejando, lo fui dejando, y al final lo hice la noche del 30 al 31.
Hoy ha sonado el despertador a las 3.35 de la madrugada. Siempre que suena a esa hora, una vez por mes, me pregunto lo mismo ¿por qué hago esto? y la respuesta siempre es igual: porque estoy mal de la cabeza. Que soy sociópata, vamos. Y lo hago siguiendo un ritual, como los buenos. Me levanto, me ducho, me visto, me pongo guantes (aunque no sea realmente necesario) y empiezo la faena.
Hoy he movido el sofá, la mesa del comedor y el mueble de la tele. Los he cambiado de sitio tres veces, aunque al final los he dejado donde estaban. También he arrastrado sillas por toda la casa. A las cuatro y cuarto ya había terminado, y me he vuelto a dormir. Sí, muevo muebles de madrugada. Lo hago porque una vez escuché una conversación casual en un autobús en que un sujeto se quejaba del vecino de arriba. El vecino hacía más o menos igual que yo: música a todo trapo, tele al máximo volumen hasta tarde, cantar canciones a pleno pulmón... pero hacía dos cosas que yo no (y no voy a ser menos que él): mover muebles de madrugada y bailar zapateados. Lo primero ya esta hecho y lo segundo, mañana, emulando a Farruquito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario