Trucos para conseguir una segunda cita

por Edmundo Kemper®

De la primera cita, ya os encargáis vosotros que no os lo voy a dar todo hecho, pero luego, si queréis conseguir la ansiada segunda cita, con mi consejo vais a triunfar. 

Eso sí, depende de la clase de personas que seáis, el consejo irá en una vía u otra, así que buscáis el grupo al que pertenecéis y... a triunfar.

Pues aquí mi consejo: 

Para conseguir una segunda cita, en la primera cita...

- Si eres una persona normal: SÉ TÚ MISMO
- Si eres un sociópata: NO SEAS TÚ MISMO 
- Si eres un  psicópata: SÉ TÚ MISMO (o tanto da)

ÉXITO GARANTIZADO (*)
(*) exceptuando el caso de los malditos psicópatas


Pues eso, si sois una persona normal, no finjáis ser lo que no sois, no funciona. A la gente le gusta la autenticidad. Si sois sociópatas, como yo, ni se os ocurra ser vosotros mismos. Si empezáis con eso de "a este camarero me lo cargaba con mis propias manos", "que ganas de quemar esta discoteca y ver como se chamusca toda esta gentuza", "porque no he traído la navaja que si no este taxista no salía vivo del turno de noche" vais a asustar a la cita y no os va a querer ver más. Hablad del tiempo, que siempre es un tema agradable si hace bueno. Finalmente los psicópatas tanto da lo que hagan, pues nunca van a obtener una segunda cita; no es tan sencillo volver a juntar los pedacitos una vez has descuartizado a alguien. 

"Mi calle tiene un oscuro bar...

húmedas paredes, pero sé que alguna vez cambiará mi suerte". Pues sí, mi calle tiene un oscuro bar. Nunca había entrado pues los sociópatas no somos muy de bares. Pero el otro día pasé y me encontré que habían puesto este cartel con ofertas.


Y no pude resistir la tentación de entrar. Una vez en el interior, le pregunté al dueño :

- ¿Sociópata?
- Sí,  ¿tú?
- También. -respondí, y me presenté-. Me llamo Edmundo Kemper
- Mi nombre es Normando Bates, considérame un hermano.

Y ahí salió de detrás de la barra y nos fundimos en un cálido abrazo, pues los sociópatas con el resto de gente somos muy fríos y calculadores, pero cuando nos reconocemos somos todo fraternidad.

Pasado ese momento emocional, ya me senté en una mesa y me preguntó que oferta quería.

- Normando, si te he de ser sincero -le dije- no las he entendido.

Y el dueño se rió.

- Edmundo, buen hombre, si nadie las entiende, y luego les cobro lo que me da la gana. Te pongo un café con leche y un croissant y luego, a la hora de pagar, Dios proveerá.

Al final no me cobró, por suerte, pues no hubiera sabido si darle dos euros, un billete de cinco, o uno de los grandes.

 Benditos sociópatas, algún día dominaremos el mundo.

El otoño en Auschwitz

Como sociópata,  no soy una persona especialmente sensible ante las desgracias de los demás. De niño veía fotos de Auschwitz y me hacía gracia ver los cadáveres ahí apilados; ahora he madurado, he visto 'La vida es bella' y ya solo me producen  indiferencia. Tampoco soy amante de los animales; no los torturo, eso es cosa de psicópatas, pero me son bastante igual. Y no sentía nada más por ningún ente vivo hasta hoy, que ha sido aterrador.

Iba paseando por un lugar indeterminado, por no dar pistas, del Paseo San Juan, cuando, observando los cielos, he visto una hoja caer desde una altura considerable. Durante su vuelo, que en realidad es una danza de despedida, he tenido tiempo a pensar que esa hoja nos estaba dejado para siempre. Después de deleitarnos con su baile de muerte con el viento, la hoja ha tocado suelo y ha sido pisoteada por un humano, probablemente uno que se dice amante de los animales y que lloró viendo "la lista de Schindler" pero que pisotear a un muerto reciente le produce total indiferencia. He vuelto a mirar al cielo y he visto otra danza macabra. He mirado al suelo y he descubierto el horror. Todas las hojas desparramadas por el suelo, pisoteadas, humilladas; y por fin he podido entender que sentían los humanos no sociópatas ante las fotos de cadáveres apilados en Auschwitz, pues algo parecido estaba viendo yo en ese momento. He tenido que salir huyendo hasta una calle sin árboles. Y lo que más me ha dolido es la indiferencia del resto. Pisan hojas muertas como si anduvieran por la alfombra roja. ¡Asesinos!

Imagen del holocausto

Edmundo repartidor de pizzas

Hoy empecé mi nuevo trabajo de repartidor de pizzas a domicilio. Sólo he entregado una. Y, ya de vuelta, cuando he dado el resguardo del recibo a caja, según el procedimiento habitual...



... el jefe me ha dicho que no vuelva. Y me ha llamado sociópata delante de todos. Le he contestado que "¡y orgulloso!". Si no lo he matado ha sido por no convertirme en psicópata, pero ganas no me han faltado. Así que me vuelvo al otro lado, del que no debí salir jamás, el de devorador de pizzas a domicilio. 

Cómo detectar psicópatas.

Hoy os hablaré de redes sociales. Entre mis escasos amigos tenemos un chiste recurrente. Cuando por ejemplo vamos a un bar en el que no hay nadie, siempre salta alguno de nosotros diciendo "esto está más vacío que la lista de amigos de facebook de un psicópata". Si es que en realidad ni tienen, porque no tienen a quién agregar los pobres. Y es que si algún conocido (que no amigo) vuestro de ésos que luego, cuando lo atrapan se dice de él aquello de "pues parecía de lo más normal" "siempre saludaba en el ascensor" "cuando me enteré que él era el que había matado a aquellos 117 niños no me lo podría creer" os dice con orgullo "Yo no tengo facebook..." PELIGRO, podríais estar ante un psicópata. 


Claro que tampoco es tan concluyente lo anterior. Alguien puede que no tenga facebook porque no se aclare con la informática. Entonces, ¿como estar del todo seguro? Pues si luego añade "... pero tengo twitter". En este caso no lo dudéis ni un solo segundo y llamad a la policía porque os halláis ante un peligroso psicópata. ¡Muy peligroso! ¿Como estoy tan seguro? Pues porque en twitter la gente se dedica básicamente a seguir a los famosos, cosa muy del gusto de los malditos psicópatas, que les encanta acosar famosos, no pueden vivir sin ello. ¡Cómo los odio!

Y es por esto que quiero que os apuntéis esto en rojo y lo colguéis en algún lugar visible:

NO FACEBOOK + SI TWITTER = PSICÓPATA PELIGROSO

"Edmundo, ¿Y los sociópatas qué?" supongo que os estáis preguntando. Pues nosotros tenemos facebook, pero con 4 o 5 amigos agregados a lo sumo, y a veces también twitter, pero sólo seguimos a deportistas famosos. Y también tenemos blogs. 

Me río con los muertos

Hoy me he reído con mi abuela, que lleva diez años enterrada en el cementerio de no-os-importa-donde (tampoco me acuerdo si es el de Collserola o el de Montjuic). Pues me ha contado mi madre -ah, tranquilos, a mi madre no la tengo disecada en el ático e imito su voz, eso es cosa de psicópatas; los sociópatas nos llevamos bien con los padres, aunque con los hermanos...- me ha contado, decía, que cuando era pequeña iban andando un trayecto bastante largo para ahorrarse el tranvía, idea de mi abuelo, pero mi abuela al respecto dijo: 


- ¡¡¡A ver si lo que nos ahorramos en tranvía nos lo tendremos que gastar en cambiarnos todos las suelas de los zapatos !!!

Si no conocisteis a mi abuela, que supongo que no la conocisteis, igual no os hace gracia. Pero yo me acuerdo de la mala hostia que gastaba cuando se cabreaba (para mí que he heredado la sociopatía de ella) y es que me parto.

No es serio este cementerio. 

Bajar a la zona de vías (primera parte)

Aguardaba la llegada del metro en la estación de no os importa y para hacer más entretenida la espera leía una novela sobre gente normal, ya que las novelas sobre sociópatas me aburren pues me resultan del todo previsibles; siempre sé que va a hacer el sociópata: lo mismo que haría yo. Enfrascado estaba en mi novela cuando me ha asustado por su volumen exagerado un mensaje por megafonía que decía:

ESTÁ TOTALMENTE PROHIBIDO BAJAR A LA ZONA DE VÍAS

Y entonces ha sucedido. En la vida se me habría ocurrido bajar a la zona de vías, pero en el momento exacto  de saber que estaba prohibido, me han entrado unas irrefrenables y obsesivas ganas de bajar a las vías. Es mi naturaleza sociópata. 

Así que he mirado el panel que indica los minutos que quedan para que llegue el próximo metro e indicaba tres minutos y unos pocos segundos para el de dirección Vall d'Hebrón (es que en la estación de Maragall el andén es central y, por lo tanto, hay dos zonas de vías, pero yo quería bajar a la de mi dirección).

"Tres minutos, Edmundo, me he dicho, o bajas ya o el tiempo se te echa encima..."




... pero al final no me he decidido porque realmente no sabía como hacerlo ni que haría una vez abajo, una cosa de este calibre hay que planificarla antes, así que he decidido dejarlo para otro día, que por eso he puesto en el título 'primera parte' porque habrá una "segunda parte" en pocos días. Y os juro, como me llamo Edmundo Kemper, bueno ya me entendéis, que es un nombre falso, pero os juro, como me llamo Edmundo Kemper, que yo bajo a la zona de vías.