... el jefe me ha dicho que no vuelva. Y me ha llamado sociópata delante de todos. Le he contestado que "¡y orgulloso!". Si no lo he matado ha sido por no convertirme en psicópata, pero ganas no me han faltado. Así que me vuelvo al otro lado, del que no debí salir jamás, el de devorador de pizzas a domicilio.
